Vence el miedo a las fobias

Muchas personas tienen aprensión a la oscuridad, a las arañas, a las alturas, a volar… El problema surge cuando se convierte en un temor excesivo y causa crisis de ansiedad.

Un animal, un objeto, una situación, un lugar… Pueden ser una auténtica pesadilla para quienes hayan desarrollado una fobia hacia algunos de estos elementos. Experiencias personales desagradables asociadas a la causa de la fobia o incluso factores ambientales explican la aparición de este problema. Además, algunas teorías aseguran que en algunos casos podrían estar implicados factores genéticos.
El fóbico sabe que su miedo es desproporcionado e injustificado, pero no puede enfrentarse a él y, por eso, evita por todos los medios toparse con aquello que le asusta.

Temores cotidianos
Según algunos datos difundidos en noviembre de 2003 por Blanca Lozano, psicóloga social de la Facultad de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, un 20% de la población española sufre algún tipo de fobia grave. Las más comunes son a medios de transporte y a animales, aunque también hay miedos a padecer ciertas enfermedades. Y es que en total se han descrito hasta 250 fobias, aunque los especialistas hablan básicamente de tres grandes tipos:

Simple o específica: es la más frecuente. Se trata de la fobia asociada a un objeto o situación concretos. Es más habitual en los niños, que suelen superarla con la edad. Aquí se encuadra la fobia a los perros, las arañas, las alturas, los espacios cerrados, las tormentas, la sangre… Puede manifestarse con los síntomas propios de un ataque de ansiedad, como palpitaciones, sudoración y dificultad respiratoria cuando se entra en contacto con elemento desencadenante.

Fobia social: es más propia de adolescentes y puede confundirse con una extrema timidez, ya que la persona evita ir a lugares públicos, reuniones, bodas, fiestas… Porque teme ser criticada o hacer algo embarazoso ante los demás. Se estima que un 13% de la población la padece alguna vez.

Agorafobia: aunque etimológicamente significa “temor a los espacios abiertos”, hoy cobra un sentido más amplio y se refiere también al miedo a verse en una situación que no se controla, bien porque las personas o el lugar no son familiares, bien porque se tiene sensación de estar atrapado y se cree que sería difícil escapar si fuese necesario. Es la fobia más grave de las tres, puesto que puede llevar a la persona a recluirse en su casa. También es la menos frecuente: afecta a entre el 2 y el 5% de la población, según el psiquiatra Ángel García Prieto.

Los diez mandamientos Para luchar contra la fobia, lo más importante es tener una buena disposición -lo que no siempre es fácil-. He aquí 10 consejos que pueden ayudar a superarla:

Elaborar una lista de los miedos que se sufren lo más aséptica posible, sin prejuicios ni auto-engaños.
Descubrir su significado: conocer el origen de la fobia y las reacciones que provoca ayuda a derrotarla.
Potenciar la autoestima: nadie es perfecto y no ocurre nada por eso.
Ser consciente de que para vencer la fobia hay que exponerse gradualmente a lo que la causa.
Ocuparse, no preocuparse: una información fiable y equilibrada sobre el objeto de la fobia permite evaluar el nivel de peligro real que supone y concederle su auténtica dimensión.
Vivir el presente: el futuro siempre supone cierta incertidumbre, pero no hay que obsesionarse con ello puesto que puede dificultar el desarrollo de una vida normal.
Respirar despacio: ante las crisis de ansiedad provocadas por la situación fóbica, realizar ejercicios de respiración ayuda a tranquilizarse.
Apoyarse en los demás: amigos y familiares deben implicarse y no reírse o ridiculizar los miedos ajenos.
Valorar los logros que se van conquistando en la superación de la fobia, por pequeños que éstos sean.
En el caso de que la fobia interfiera en el día a día, es necesario recurrir a tratamiento profesional.

Flores de Bach, el mejor equilibrio
Sentirse bien emocionalmente ayuda a disfrutar de una buena salud física. Pero a veces hay elementos que impiden tener un estado anímico favorable. Para deshacerse de las sensaciones negativas es esencial aprender a reconocerlas y así empezar a enfrentarse a ellas y combatirlas. Y en este sentido, las Flores de Bach son una gran ayuda. Entre 1930 y 1936, el Dr. Edward Bach elaboró una clasificación de 7 grupos emocionales generales que comprendían 38 estados mentales básicos negativos. Después ideó un remedio natural para cada uno de ellos, teniendo en cuenta las propiedades que ciertas plantas y flores poseen para equilibrar esos estados de ánimo poco aconsejables.

El Chardon de Marie y la Flor de Bach de Mimulus (Mímulo) es la más recomendable en el caso de las fobias y miedos conocidos y ayuda a mantener el equilibrio y la calma. Además las flores de Red Chestnut (Castaño Rojo), Cherry Plum (Cerasífera), Rock Rose (Heliantemo) y Aspen (Álamo Temblón) también contribuyen a controlar los temores.

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